Una buena nutrición puede marcar la diferencia en el aprendizaje escolar
La influencia de la nutrición en el aprendizaje escolar
La dieta de los alumnos impacta de forma directa en su capacidad de memoria, atención y resultados académicos. Los alimentos que consumen, su forma de nutrirse según su edad y el ambiente alimenticio en el que se desenvuelven —incluyendo la primera comida del día, las opciones en la escuela y los hábitos familiares— son factores cruciales para su éxito en clases.
El cerebro y su demanda energética
Una experta en nutrición señala que el órgano responsable del aprendizaje utiliza alrededor de una quinta parte de la energía corporal, la cual obtiene principalmente de azúcares de liberación gradual. Por ello, la dieta del estudiante debe ser completa, diversa y adecuada en cantidad, priorizando la calidad.
- Carbohidratos complejos: Presentes en granos enteros, leguminosas y algunos vegetales, ayudan a sostener la energía de manera constante a lo largo del día.
- Grasas beneficiosas: Como el Omega-3 de ciertos pescados y frutos secos, son vitales para las conexiones y el funcionamiento de las neuronas.
- Micronutrientes clave: Elementos como el hierro (para oxigenar el cerebro), el zinc y las vitaminas B son fundamentales para los procesos de pensamiento y retención.
Necesidades según la etapa educativa
En la educación básica: El énfasis está en el desarrollo físico y en crear rutinas sanas. El calcio y la vitamina D son indispensables para la formación de los huesos.
En la educación media: La adolescencia implica un crecimiento acelerado y cambios hormonales, con un aumento notable en la necesidad de calorías y nutrientes específicos como el hierro y el magnesio.
Consecuencias de una dieta inadecuada
Una nutrición deficiente o desequilibrada puede causar:
- Cansancio persistente y dificultad para concentrarse.
- Problemas como la anemia, que reducen la capacidad de atención y el desarrollo intelectual.
- Sobrepeso y obesidad, relacionados con inflamación que puede afectar la plasticidad cerebral y la autoestima, perjudicando el desempeño escolar.
Los riesgos del entorno alimentario
El consumo excesivo de azúcares simples provoca subidas y bajadas bruscas de energía, llevando a somnolencia, irritabilidad y falta de foco. A esto se añaden productos con grasas perjudiciales y alto contenido de sal, que carecen de valor nutricional real.
Es fundamental transformar los espacios de venta en las escuelas hacia opciones más saludables, que incluyan frutas, snacks naturales y lácteos sin procesar, en lugar de priorizar solo el beneficio económico.
El papel fundamental del hogar
Involucrar a los niños en la compra, preparación y disfrute de las comidas en familia fomenta una relación positiva con la alimentación saludable. Es aconsejable evitar usar la comida como recompensa o sanción, para no alterar sus mecanismos naturales de hambre y saciedad.
Conclusión: Una inversión en el futuro
La nutrición durante la edad escolar no debe considerarse un aspecto menor. Una alimentación correcta no solo optimiza el rendimiento académico presente, sino que constituye una inversión en salud a largo plazo, previniendo enfermedades y sentando las bases para un desarrollo pleno. Lo que un estudiante consume hoy define en gran medida su capacidad para aprender, crecer y construir su porvenir.
Contenido original en https://eldeber.com.bo/educacion-y-sociedad/buena-nutricion-puede-marcar-diferencia-aprendizaje-escolar_1770298654
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