Nutrición contra el descontrol emocional: estrategias efectivas para frenar el impulso de comer
En el marco de un consultorio especializado en alimentación y bienestar, el farmacéutico y nutricionista Javier Fernández Ligero aborda una de las consultas más recurrentes entre quienes desean mejorar su relación con la comida: cómo gestionar la ansiedad que lleva a picar sin hambre real. Con un estilo directo, didáctico y alejado de soluciones milagrosas, el experto desgrana las herramientas que realmente funcionan para recuperar el control frente al plato.
«La ansiedad por la comida no es debilidad, es una señal de que algo en nuestro equilibrio emocional o fisiológico necesita atención», explica Fernández Ligero.
¿Qué hay detrás del hambre emocional?
La ansiedad por la comida no surge de la nada. Detrás de ese impulso repentino por atacar la nevera o el armario de la despensa suele haber una combinación de factores: estrés acumulado, descanso insuficiente, desajustes hormonales o incluso una alimentación previa pobre en nutrientes clave. Reconocer estos desencadenantes es el primer paso para desactivarlos.
- Estrés crónico: eleva el cortisol, hormona que incrementa el apetito por alimentos densos en energía.
- Falta de sueño: altera la grelina y la leptina, las hormonas del hambre y la saciedad.
- Dietas restrictivas: generan un efecto rebote psicológico que lleva a episodios de descontrol.
- Carencias nutricionales: por ejemplo, bajo nivel de magnesio o triptófano puede intensificar los antojos.
Claves prácticas para domar el impulso
El nutricionista insiste en que no se trata de eliminar por completo los antojos, sino de aprender a gestionarlos con inteligencia. Estas son sus recomendaciones principales:
- Estructurar horarios de comida: comer cada 3–4 horas mantiene estables los niveles de glucosa y evita bajones que disparan la ansiedad. Incluir siempre proteína magra, fibra y grasas saludables en cada plato.
- Diferenciar hambre real de hambre emocional: antes de comer, hacer una pausa de diez segundos y preguntarse si se comería una manzana o un puñado de verduras. Si la respuesta es no, probablemente no se trata de hambre física.
- Crear un entorno libre de tentaciones: no tener a la vista galletas, bollería o snacks ultraprocesados. Lo que no está al alcance, no tienta.
- Practicar el “mindful eating”: comer sin pantallas, masticar despacio y centrar la atención en el sabor, la textura y el aroma del alimento. Esto reduce la cantidad ingerida y aumenta la satisfacción.
- Buscar alternativas no alimentarias: cuando aparezca el impulso, salir a caminar cinco minutos, beber un vaso de agua con limón, llamar a un amigo o realizar una respiración profunda (inhalar 4 segundos, mantener 7, exhalar 8).
Contenido original en https://www.noticiasdenavarra.com/sociedad/2026/07/15/consultorio-nutricion-claves-combatir-ansiedad-11330534.html
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