La AESAN somete a revisión su informe sobre menopausia tras detectarse que usaba datos de estudios solo con hombres
La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha dado un paso atrás y ha encargado a su comité científico que analice de nuevo el documento sobre riesgos nutricionales en la menopausia que publicó el pasado mes de marzo. La decisión llega después de que la Asociación Española de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) señalara que las pautas sobre el consumo de hierro y vitamina C se apoyaban en investigaciones hechas únicamente con varones, sin que el texto oficial mencionara esta limitación en ningún momento.
Desde la propia agencia se reconoce, en declaraciones recogidas por varios medios, que la petición de revisión se ha formalizado “tras la objeción realizada sobre el uso de datos correspondientes a estudios realizados en población exclusivamente masculina”. La institución, por tanto, admite que existía una carencia informativa relevante en el documento.
El origen de las recomendaciones y la advertencia omitida
Los valores dietéticos que aparecen en el informe de la AESAN no surgieron de investigaciones propias. En realidad, fueron tomados de los trabajos de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). La diferencia fundamental está en que la EFSA, en sus publicaciones, sí incorpora una nota aclaratoria: cuando no existen ensayos clínicos realizados con mujeres —un colectivo históricamente apartado de este tipo de estudios—, los datos se extrapolan a partir de los resultados obtenidos en hombres, ajustándolos según el peso corporal.
Esa advertencia no se trasladó al documento publicado por la agencia española. Este matiz es clave, porque quien lea el informe sin contexto adicional podría pensar que las cifras recomendadas proceden de evidencia científica específica para mujeres, cuando en realidad no es así.
“La omisión de una advertencia sobre los datos utilizados por la EFSA” es uno de los errores que la agencia ha reconocido, según han confirmado fuentes oficiales.
Las mismas fuentes insisten en que el informe ya apuntaba a la necesidad de desarrollar futuras investigaciones que permitan fijar pautas específicas para la mujer durante la transición menopáusica y la posmenopausia. Sin embargo, la falta de una mención expresa sobre el origen de los datos ha provocado una controversia que la agencia no ha podido ignorar.
La denuncia de AMIT y el silencio inicial
La investigadora Sonia de Pascual-Teresa Fernández, miembro de AMIT y vinculada al Instituto de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Nutrición (CSIC), fue quien detectó el problema. En lugar de acudir directamente a los medios de comunicación, optó primero por una vía interna: intentó que la agencia rectificara el contenido de forma discreta. Su intento no obtuvo el resultado esperado.
- Marzo: se publica el informe y la investigadora contacta con la AESAN para exponer el error.
- Primera respuesta: desde la agencia se le comunica que no consideraban que existiera ningún problema.
- Silencio posterior: la investigadora asegura que siguió sin recibir contestación a sus siguientes comunicaciones.
- Medios de comunicación: la situación se hace pública a través de eldiario.es y solo entonces la agencia reacciona.
La propia De Pascual-Teresa Fernández ha explicado a EL PERIÓDICO que, incluso después de la difusión del caso, seguía sin recibir una respuesta directa por parte de la agencia. Fue la presión mediática, y no la vía institucional, la que finalmente provocó la reacción oficial.
Una rectificación bien recibida, aunque con matices
A pesar de la frustración inicial, la investigadora valora positivamente que la AESAN haya rectificado y haya asumido su error. En sus declaraciones, subraya que este cambio de actitud beneficia especialmente a las mujeres perimenopáusicas y posmenopáusicas, que son el colectivo al que se dirige el informe. De Pascual-Teresa también matiza que la agencia no es responsable de que existan tan pocas investigaciones centradas en mujeres, pero considera que cualquier documento oficial debe reflejar con claridad cuándo falta evidencia específica.
Para ella, el problema no es solo una cuestión de precisión académica. Incluir en un documento público datos que no se corresponden con la realidad biológica femenina puede generar confusión en la población. Las personas podrían llegar a creer que deben consumir unas cantidades concretas de nutrientes cuando esas cifras no se han validado en mujeres. Además, esta situación puede desincentivar la creación de estudios específicos para la salud femenina, al transmitir la idea de que los datos existentes ya son suficientes.
“Tienen que reflejar la ausencia de datos en el informe”, insiste la investigadora, que también advierte del riesgo de que las tablas se utilicen como respaldo comercial para la venta de suplementos alimenticios.
Implicaciones para la salud de la mujer
La menopausia es una etapa con cambios hormonales profundos que afectan al metabolismo, la densidad ósea y las necesidades nutricionales. Por eso, contar con referencias dietéticas adecuadas resulta fundamental. Sin embargo, durante décadas, la investigación médica ha tendido a excluir a las mujeres de los ensayos clínicos, lo que ha generado lagunas importantes en el conocimiento científico.
Este caso evidencia la necesidad de impulsar estudios con perspectiva de género y de exigir mayor rigor en la divulgación de los resultados. La comunidad científica no solo debe producir datos, sino también comunicar sus limitaciones con total transparencia.
Para las mujeres que atraviesan esta etapa, conviene buscar información contrastada y, en caso de duda, consultar con profesionales de la salud antes de modificar la dieta o recurrir a complementos. Existen numerosas publicaciones sobre menopausia que pueden servir de orientación inicial. En cuanto a la alimentación, los alimentos ricos en hierro y vitamina C suelen recomendarse en esta etapa, pero siempre teniendo en cuenta que las necesidades varían según la persona y su estado de salud.
Contenido original en https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20260826/aesan-rectifica-estudio-menopausia-datos-hombres-133670558
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