Adiós a la cocina de siempre: por qué nuestra alimentación ha empeorado (y cómo recuperarla)

📅 09/07/2026

Cuando abrimos la nevera o despensa, a menudo repetimos gestos que poco tienen que ver con lo que hacían nuestras abuelas. La técnica superior en Nutrición y Dietética Ana Luzón lo resume con una claridad aplastante: Hemos dejado de cocinar alimentos para empezar a consumir productos. Ese cambio explica mucho mejor el deterioro de nuestra alimentación que un alimento concreto. Una frase que condensa décadas de transformación silenciosa en nuestros platos y en nuestra salud.

“La alimentación tradicional española tenía características muy claras: muchas más legumbres, más verduras, más fruta, más pescado, más guisos, más cocina casera, más comidas compartidas y más planificación. No era una alimentación perfecta, pero sí mucho más basada en alimentos frescos.”

— Ana Luzón, técnica en Nutrición y Dietética

El problema no es un solo alimento, sino todo el patrón

Luzón insiste en que el verdadero desajuste no viene de demonizar productos concretos, sino de haber sustituido un patrón alimentario completo por otro dominado por lo ultraprocesado. Hoy dedicamos cada vez menos tiempo a cocinar y más a consumir alimentos listos para comer. Esto ha disparado el consumo de bebidas azucaradas, snacks, bollería y productos muy palatables, mientras caen en picado alimentos indispensables como las legumbres o el pescado fresco.

En cifras, España consume alrededor de 40 kilos de carne por persona y año, una cantidad elevada, sobre todo si se trata de carnes rojas y procesadas. No es que la carne sea mala, sino que el problema es el desequilibrio, matiza la experta. Cuando aumenta mucho la carne, suelen disminuir otros alimentos muy interesantes como las legumbres, el pescado, los frutos secos o las verduras, y eso empobrece la calidad global de la dieta.

Para quien quiera empezar a equilibrar su despensa, una buena opción es incluir más legumbres de calidad en los menús semanales, así como apostar por aceite de oliva virgen extra como grasa principal.

El huevo: de villano a aliado

Uno de los alimentos que peor fama ha tenido de forma injusta es el huevo. Hoy sabemos que, para la mayoría de las personas, el colesterol del huevo tiene una influencia pequeña sobre el colesterol sanguíneo. Lo que más pesa suele ser el patrón alimentario completo, el exceso de grasas saturadas en ciertos alimentos, la genética, el sedentarismo o el tabaquismo, explica Luzón.

“Ya no tiene sentido que muchas personas sigan evitando el huevo por miedo al colesterol mientras consumen con frecuencia bollería, embutidos o ultraprocesados.”

El huevo es un alimento completo, económico y versátil. Incorporarlo de nuevo a la dieta sin miedos infundados es una de las recomendaciones más sencillas y efectivas de la nutricionista. Para quienes buscan inspiración en la cocina, un buen libro de nutrición práctica puede ayudar a redescubrir recetas tradicionales y equilibradas.

Lo que hemos ganado (y no debemos perder de vista)

No todo es negativo. Luzón recuerda que en las últimas décadas hemos logrado avances importantes:

El problema, por tanto, no es la falta de opciones, sino haber desplazado los alimentos básicos por productos diseñados para ser rápidos, muy apetecibles y fáciles de consumir. La tecnología y la comodidad no son enemigas, pero sí lo es el abandono de la cocina real.

Recuperar buenas costumbres sin idealizar el pasado

Luzón es clara: no se trata de volver exactamente a comer como nuestras abuelas, sino de rescatar algunas de sus rutinas. Entre sus consejos destacan:

Para facilitar esta vuelta a la cocina, unos buenos utensilios de cocina básicos y un recetario de cocina saludable pueden marcar la diferencia.

“No echo de menos la cocina de nuestras abuelas por nostalgia. La echo de menos porque, sin saber de proteínas, antioxidantes o microbiota, nuestras abuelas llenaban la mesa de alimentos de verdad y dejaban mucho menos espacio a los productos que hoy ocupan nuestras despensas.”

Sobre la autora del artículo original

La periodista que firma este reportaje es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Periodismo por la UAM/EL PAÍS. También cursó un máster de desarrollo directivo en PRISA y el IESE. A lo largo de su carrera ha sido jefa de varias secciones en EL PAÍS y directora de comunicación en diversos organismos. Su especialidad inicial fue la educación, y ha recibido el Premio de Periodismo de la Fundación Conocimiento y Desarrollo, así como el Premio de Periodismo Educativo Esteban Barcia. Es autora de dos libros sobre el papel de los padres en el éxito escolar de los hijos. Se define como madrileña, de padre catalán y abuelos vascos y de ambas Castillas, y se siente ante todo europea. Hoy escribe sobre temas de actualidad, nutrición y bienestar, buscando siempre historias exclusivas y basadas en evidencia científica.

Adiós a la cocina de siempre: por qué nuestra alimentación ha empeorado (y cómo recuperarla)

Contenido original en https://www.huffingtonpost.es/life/salud/ana-luzon-tecnica-nutricion-f202607.html

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