Buñuelos de viento fáciles y deliciosos

Ya queda menos de una semana para que llegue el día de Todos Los Santos. Mis hijos, que son pequeños, piensan directamente en “Halloween”. Entre que la palabrita la tenemos por todas partes, los disfraces y todo el “merchandising” propio, aquí me ves, intentando venderles que nuestra tradición es la de la Noche de Difuntos y el Día de Todos los Santos y las cosas divertidas que conllevan. Y entre todas ellas destaca la gastronomía: huesos de santos, buñuelos de viento, buñuelos de calabaza, roscos… Así que me he puesto manos a la obra y este es el resultado de hoy: unos riquísimos buñuelos de viento. A ver si los conquisto por el estómago…
Los he hecho rellenos de chocolate y de nata (mis favoritos son estos) y para ello he utilizado mi juego de boquillas profesionales de Ibili y las mangas desechables (cunden muchísimo porque trae 100 unidades). He dejado algunos sin rellenar, para espolvorear con un poco de azúcar. A los niños les han encantado los de nata (será genético). Los otros ni les han llamado la atención. Bien es verdad que aunque les gusta probar los dulces, se sacian pronto, y con dos buñuelos tienen más que de sobra. Por eso he dejado solo una docena que terminaremos de consumir mañana. Habrá que sacrificarse, ¡jijiji!

¿Cómo los prefieres, rellenos de nata, chocolate o crema pastelera?

Con la receta de los buñuelos me ha pasado algo que solo me había sucedido antes con las croquetas: no daba con la receta perfecta. He probado muchos, pero unos tenían un sabor a masa de churros, otros no se hinchaban, otros quedaban duros… He hecho varios intentos y siempre acudiendo a recetarios que son fuentes más que fiables y de reconocido prestigio en cuanto a Thermomix se refiere. Pero nada. Hasta que probé esta receta. Los buñuelos salen ligeros, esponjosos, con ese sabor inconfundible del bocado más típico de estas fechas. Una delicia, vamos. La receta original es la receta de toda la vida que hacía en casa mi abuela, con las cantidades perfectas para poder adaptarlas a la Thermomix (ella los hacía a ojo, y yo fui incapaz de repetirlos hasta probar varias veces). Son espectaculares tanto por estética como por sabor. Los que habéis leído otros “post”, sabéis que suelo modificar en lo que puedo las recetas sobre todo de dulces, para que sean más sanas. Evidentemente los dulces caseros son infinitamente más sanos que los industriales, pero siguen teniendo una carga de azúcares y grasas muy altas. En este caso, he sustituido los 50 gr de manteca de cerdo por aceite de oliva virgen extra de la variedad Arbequina, más suave que otras. En casa de mi abuela también se hacían así. Si quieres puedes dorar la masa en el horno para ahorrarnos las grasas añadidas de la fritura. O puedes freírlos y añadir la manteca de cerdo, pero prueba alguna vez esta receta con los cambios comentados y verás que están deliciosos igualmente. Así pues, esta es la receta que te propongo:

Ingredientes para unos 50 buñuelos:

250 gr de agua.
50 gr de mantequilla.
50 gr de aceite de oliva virgen extra Arbequina o uno muy suave.
5 gramos de azúcar.
5 gramos de levadura química.
170 gr de harina de repostería.
4 huevos grandes.
Un trozo de corteza de limón (sin la parte blanca).
Una pizca de sal.
Aceite de girasol para freír (opcional, solo si los vas a freír).
Azúcar glas para decorar.
Nata montada para rellenar (opcional).
Nutella casera.

1º. Vierte el agua en el vaso de la Thermomix junto a la mantequilla, el aceite de oliva virgen extra, la sal y el azúcar. Programa 8 minutos/100º/velocidad 4.
2º. Abre el vaso e incorpora la harina, la ralladura del limón (sin la parte blanca para que no amargue) y la levadura, y mezcla 15 segundos/velocidad 4.
3º. Retira el vaso de la Thermomix y deja que repose 5 minutos.
4º. Bate los huevos sin mezclar mucho.
5º. Con el vaso de nuevo colocado y cerrado, programa velocidad 4 sin tiempo y vierte poco a poco el huevo batido por el bocal. Deja que se integre bien en la masa durante un minuto y medio.
6º. Deja reposar la masa 5 minutos más dentro del vaso.

Transcurrido este tiempo, puedes freír la masa en abundante aceite de girasol a fuego medio o bien hornearla a 180º hasta que esté dorada. Sea como fuera, ten en cuenta que esta masa dobla su tamaño, así que pon la cantidad justa en la sartén o en la bandeja. Puedes hacerlo con la ayuda de dos cucharas, dándoles forma redondeada o con una boquilla redonda grande y una manga pastelera. Yo prefiero este último método. Me permite controlar mejor el tamaño de los buñuelos y hacerlos más rápidamente. Si los fríes, no te olvides de quitar el exceso de aceite con papel absorbente. Una vez hechos, los puedes guardar en el frigorífico o consumir inmediatamente, solo espolvoreados con azúcar o rellenos de lo que prefieras. Yo monté nata y con la ayuda de una boquilla fina rellené unos cuantos, y otros los hice con mi Nutella casera (pincha aquí para ver la receta). Si los vas a guardar en la nevera para el día siguiente, espolvoréalos con un poco de azúcar glas cuando los vayas a servir, así quedarán más bonitos.

Esta masa se puede congelar (sin freír ni hornear) y emplearla más adelante, si son muchos buñuelos de una sentada. El resultado es espectacular. Y es una receta ideal para que los niños te ayuden en la cocina: batiendo los huevos, echando los ingredientes en el vaso o rellenando los buñuelos. A mí me han salido algo más de 50 buñuelos, así que a compartir con la familia y amigos. Que así se comparten las alegrías (y las calorías).
Por cierto, si haces la receta sin Thermomix, no te olvides de seguir todos los pasos y de mezclar muy, muy bien con unas varillas. Es importante que la masa quede perfectamente homogénea, con todos sus ingredientes integrados. Debe quedar con una textura parecida a una mayonesa ligera. Y, como siempre, si la materia prima es de calidad, mejor que mejor (huevos ecológicos o camperos, un buen aceite, una mantequilla de calidad…).

Si nunca los has preparado, anímate. Ya verás que merece la pena. Si quieres, déjame tu comentario, incluso la foto de tus buñuelos (si me etiquetas en Instagram, por ejemplo, podré verla. En Instagram búscame como El tiovivo rojo). Si quieres dejar algún comentario, estaré encantada de leerte. Y no te olvides de suscribirte si te ha gustado la receta. Cuando dejes tu mail estate atenta al correo de confirmación (si está en Spam, ponlo en la bandeja de entrada), porque si no completas el proceso no podré mandarte la Newsletter de ETR cada 15 días (es exclusiva para suscriptores del blog).

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Mi nombre es Susana y soy mamá de unos peques que desde que nacieron se han convertido en el motor que mueve mi vida. Vivo en Málaga, una ciudad preciosa que si no conoces tienes que visitar. Me gusta aprender y formarme de los temas que me apasionan y siempre intento rodearme de personas que me enriquezcan emocionalmente. Soy filóloga y ejerzo de ello, pero la nutrición y la cocina siempre me han llamado la atención: hay tantas historias encerradas en cada receta, tantas emociones ligadas a la cocina, tanta magia y tanta belleza... Por ello empecé con este blog de recetas y por ello también me he formado en un máster universitario de Nutrición, Dietética y Nutrición infantil. No puedo concebir mi vida sin leer, sin el cine, la música y el arte en general. Me encanta viajar a lugares monumentales y visitar sus museos y no me imagino vivir lejos del mar. Puedes leer las entradas del blog suscribiéndote al mismo. Me encantaría leer tus comentarios a los “post” y que compartieses conmigo las fotografías de tus proyectos, recetas… Estoy también en Facebook, Instagram, Pinterest (El tiovivo rojo) y Twitter (@sgutfer). ¡Muchas gracias por subirte a El tiovivo rojo conmigo!

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