Torrijas tradicionales de leche y azahar

En casa somos poco dulceros, pero hay dulces y dulces, y épocas en las que te apetece por lo menos probar el típico de la fecha en cuestión. Eso me pasa a mí con Semana Santa. Si no me como un buñuelo (puedes ver la receta aquí) y una torrija, aunque sea pequeña, es como si me faltara algo… En Málaga tenemos torrijas legendarias, deliciosas, tradicionales o innovadoras, con o sin relleno, de miel o de azúcar. Yo siempre recuerdo las de la confitería Aparicio, de madrugada, cuando ya llevabas caminando horas yendo al encuentro de los tronos y pasabas por la plaza de los Mártires… ¡Riquísimas!
Podría ahorrarme el hacerlas en casa, pero unos de mis mejores recuerdos de la infancia son los olores y sabores de las fechas especiales como esta: el olor de roscos, de torrijas o buñuelos en toda la casa… Jugar a ayudar a cocinar, la impaciencia por probarlos… Y no quiero privar a mis niños de esos recuerdos. Así que si nos comemos una torrija, esa la hace mami en casa. Y ellos me ayudan, claro está. Y si son muchas para nosotros, pues hago menos cantidad o regalo torrijas.
Si tienes robot de cocina, Thermomix o Monsieur Cousine Plus, puedes hacer las torrijas en el Varoma o vaporera con la receta de Velocidad Cuchara (pulsa aquí para ir a la página). Así te ahorras unas cuantas calorías y si eres dulcero, te podrás comer unas cuantas sin remordimientos de conciencia. Nosotros las hacemos a la manera tradicional, fritas en un aceite de oliva virgen extra suave, bien escurridas luego en papel absorbente para eliminar grasas (algunas al menos). Y sigo respetando la tradición de esta gran receta de aprovechamiento: nunca compro pan de torrijas, ni lo hago en casa “ex profeso”. Utilizo pan casero, de pueblo o cateto, como decimos en Málaga, corto unas rodajas y me salen unas torrijas XL que luego corto en trozos más pequeños. Con cada rebanada (unos 16 cm de longitud) me salen cuatro o cinco torrijas más pequeñas: perfecto para nosotros.
El secreto de estas torrijas, lo que hace que me encantaran de pequeña y ahora de mayor, lo que hace que a mis hijos les guste tanto, es ese retrogusto que tienen a roscón de Reyes gracias al agua de azahar que mi abuela añadía en la leche en la que las empapaba.

Para hacer unas riquísimas torrijas tradicionales necesitarás:
Pan (de barra, de pueblo, de torrijas…).
1 litro de leche (yo uso semidesnatada).
5 huevos (yo uso de gallinas felices).
Una rama de canela.
La piel (sin parte blanca) de un limón mediano.
Una cucharadita de café de agua de azahar (opcional).
Azúcar.
Canela molida (opcional).
Aceite de oliva virgen extra suave.

Lo primero es infusionar la leche con la canela, la piel del limón y el agua de azahar. Para ello caliéntala en un cazo y retírala del fuego justo antes de que empiece a hervir. Reserva hasta que la leche esté fría o tibia. Si no, cuando sumerjas el pan, se romperá.
Una vez fría la leche, saca la piel del limón y la canela. Pon aceite de oliva virgen extra suave en una sartén hasta cubrir generosamente el fondo al menos en un centímetro. Calienta. Mientras tanto, empapa el pan cortado a rebanadas de unos dos centímetros en la leche, por ambas partes (no dejes que tomen demasiada leche, porque si no chorreará) y reboza en huevo. Fríe por ambos lados a temperatura media/alta hasta que estén doraditas. Coloca sobre una fuente con papel absorbente y presiona ligeramente cada torrija para que suelte el exceso de aceite (tendrás que cambiar el papel cuando veas que no cumple su función). Reserva. En un recipiente, mezcla azúcar si te gusta con un poco de canela molida y reboza cada torrija bien.
Como ves, no añado azúcar en la leche en la que mojo el pan, sino al final. Con esto consigo el dulzor que me gusta, pero sin que sea empalagoso. Puedes optar por sustituir el azúcar por un almíbar ligero de miel (50% agua, 50% miel). El procedimiento es el mismo: una vez frita la torrija y escurrida bien de aceite, báñala en el sirope por ambos lados. Si eres muy goloso quizá quieras hacer las torrijas rellenas de crema pastelera. O quieras acompañarla con un buenísimo y fácil chocolate a la taza (puedes ver la receta aquí).
Ya solo queda disfrutar de uno de los dulces más sencillos y deliciosos de muestra gastronomía.

NOTA:
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Susana

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